Sábado 10 de enero de 2009
Última actualización: 14:00
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El Atlético de Madrid se coloca como líder en la primera jornada de Liga, ya que arrancó con una victoria convincente, encarrilada por su pegada ofensiva y facilitada por la debilidad del Málaga (4-0), que ni siquiera resistió la primera parte, a la que llegó sentenciado tras dos goles del uruguayo Diego Forlán y otro del holandés John Heitinga.
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El equipo rojiblanco, con un once sin jugadores españoles por primera vez en su historia, apenas encontró oposición en su rival, que regresó a Primera División con síntomas preocupantes y sin ninguna opción de inquietar a los locales, conscientes de que el triunfo sólo era una cuestión de tiempo.
Porque el Atlético, al menos de momento, no necesita demasiado para encarrilar los partidos. Si el miércoles, en la ronda previa de la Liga de Campeones frente al Schalke alemán, acertó en su primera opción clara, hoy sólo remató dos veces a portería, y en la misma jugada, en una falta de Simao y un tiro de Maxi, antes del 1-0.
Da igual que el equipo eche de menos en ocasiones a un director de juego en el centro, aunque Maniche cumplió con nota, o que no llegaran balones en condiciones ni al argentino Sergio 'Kun' Agüero o al uruguayo Diego Forlán durante los primeros veinte minutos, porque el bloque rojiblanco encuentra soluciones de otra forma.
A balón parado, por ejemplo, en el primer gol, marcado por John Heitinga a los 25 minutos. Un saque de esquina -cada córner creó pánico en la defensa del Málaga-, un remate del checo Tomas Ujfalusi y un toque del defensa holandés dieron al conjunto rojiblanco ventaja en el marcador ante un rival inofensivo (1-0).
El tanto despertó al Atlético. Su pegada, fuera de toda duda en el arranque liguero de esta tarde, reforzó la confianza del equipo, ya muy tranquilo ante la desaparición atacante del Málaga, cuyos únicos tiros de la primera mitad fueron dos remates flojos de Baha y Duda ante Coupet, debutante hoy en partido oficial con los locales.
Un disparo al poste de Forlán, inmediatamente después del 1-0, aumentó el temor defensivo del conjunto andaluz, sentenciado antes del descanso, cuando el uruguayo, tras una conexión con Agüero, colocó el 2-0. Y aún más instantes después, cuando de nuevo el ariete charrúa amplió la renta hasta el 3-0 de penalti.