Sábado 10 de enero de 2009
Última actualización: 14:00
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El final de las rebajas de verano arroja resultados desesperanzadores para los comerciantes: las ventas cayeron un 35% en Vigo con respecto al 2007 y el gasto por persona fue de 80 euros, frente a los 120 euros previstos. La crisis, que conllevó ahorro y poco turismo, provocó estas cifras, pese a los descuentos. 800 tiendas han cerrado ya este año.
La campaña veraniega de rebajas, que está a punto de terminar, lo hará con resultados ciertamente mediocres, en línea con la crisis que azota a casi todos los sectores económicos. Las previsiones, antes de empezar el mes de julio, ya eran bajas: frente a los 130 euros que el vigués gastó en artículos rebajados el pasado año por estas fechas, se estimaba que la cantidad este año se acercaría a los 120 euros. Al concluir agosto, el presidente de la Federación de Comercio de Pontevedra, Antonio Reguera, afirma que el gasto ha sido de unos 80 euros y las ventas en Vigo han caído en picado, en un 35% con respecto al 2007. En el conjunto de la provincia, el descenso ha sido menor, del 24%.
Las rebajas ya comenzaron mal. En los primeros quince días se suele vender alrededor de un 45% y 50%; este año, a 15 de julio los resultados no llegaban al 30%. Sin embargo, como explicó a este diario Reguera, la culpa no fue de los precios. Lejos de ser altos, al principio de la campaña, los descuentos ya llegaban al 40% y 60%. Al sobrepasar la quincena, a la vista de la tendencia a la baja de las ventas, los comerciantes se vieron obligados a colgar enormes carteles de rebajas de entre el 60% y 70%, como si las segundas rebajas de agosto se hubieran adelantado.
Así, Reguera apunta a una causa absoluta: la crisis, que inunda todas las ramas productivas, que afecta a todos. En primer lugar, a los consumidores, que, a pesar de los buenos precios, optaron por reducir gastos, y comprar menos.
Otra consecuencia directa de la mala situación económica fue la bajada de turistas que acudieron a la ciudad este verano, que Reguera sitúa en un 40%. No sólo en número de visitantes, sino que el ahorro se tradujo en que ‘si antes permanecían en la ciudad 15 días, en esta ocasión, redujeron su estancia a ocho, por ejemplo’, con la reducción de consumo que esto supone, y que también fue un factor importante en la caída de las ventas, según Reguera.
Especialmente, se ha notado en la menor afluencia de visitantes portugueses, que realizan compras habitualmente en la ciudad. El presidente de la Federación de Comercio de Pontevedra señala que ‘ha habido un gran bajón, de un 60%’. Esta cifra continúa la misma tendencia de los últimos años (en 2007, la reducción de compradores portugueses fue del 30%) ya que ‘Portugal arrastra una crisis económica desde hace años’, que ahora se acentúa.