Sábado 10 de enero de 2009
Última actualización: 14:00
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Israel, el país más rico de Oriente Medio, es el destino de muchos inmigrantes africanos que huyen de la pobreza y la violencia, y que tratan de entrar ilegalmente al país a través de Egipto, arriesgando su vida en la frontera del Sinaí.
En lo que va de año, 19 personas han muerto tiroteadas en la frontera entre Egipto e Israel, según los datos de Amnistía Internacional, y muchas otras han resultado heridas a manos de los guardias fronterizos egipcios.
La mayoría de estos inmigrantes proceden de Sudán, especialmente de la región de Darfur, en guerra desde 2003. Pero también vienen de Somalia, Eritrea y Etiopía, y todos ellos llegan a Egipto huyendo de conflictos armados o persecuciones religiosas, aunque el hambre es el principal motivo de su viaje.
Sin embargo, en Egipto no se encuentran con una situación mucho mejor que en sus países de origen, y las posibilidades de construirse una nueva vida son muy limitadas.
Incluso a aquellos a los que se les concede el estatus de refugiados no reciben asistencia por parte del Estado egipcio y sólo obtienen ayuda de las pocas ONGs que trabajan sobre el terreno, explicó a Efe un religioso sudanés que prefiere permanecer anónimo.
'Los africanos son discriminados por el color de su piel y no tienen esperanzas de integrarse en la sociedad ni de construirse un futuro', afirmó el pastor, que presta apoyo a los refugiados sudaneses.
Los que buscan tener una nueva vida y, sobre todo, una vida digna miran hacia Israel, el único país 'seguro', en opinión del religioso, entre todos los que rodean Egipto: Libia, Jordania, Arabia Saudí y el propio Sudán.
En este sentido, es importante el denominado 'efecto llamada' de aquellos inmigrantes que consiguen cruzar la frontera y relatan que en Israel son hospedados en centros de acogida y sus necesidades básicas son atendidas, según fuentes humanitarias que no quieren desvelar su identidad.