Sábado 10 de enero de 2009
Última actualización: 14:00
Última actualización: 14:00
Última hora:
El gallego Carlos Pérez Rial y el catalán Saúl Craviotto ganaron la medalla de oro en la prueba de K-2 sobre 500 metros de piragüismo de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y la tercera en el canal olímpico, tras una carrera perfecta en la que dominaron de principio a fin de manera incontestable.

Los españoles Saúl Craviotto y Carlos Pérez podrán presumir de ser campeones olímpicos, y además de haberlo conseguido en una soberbia regata en la que acertaron a ejecutar toda cuanta calidad, y excelencia técnica poseen.
Tras una salida nula, los españoles se colocaron en cabeza desde los primeros metros, sin abandonar ya nunca el liderato de la carrera. Avalados por el título de subcampeones de Europa y por la manera en la que consiguieron su clasificación para poder participar en Pekín, Craviotto y Pérez Rial mantuvieron en la final olímpica la autoestima que no siempre hasta hoy supieron defender.
Compitieron sin complejos, sin dejarse intimidar por la compañía que llevaban al lado. Hicieron su regata, centrados exclusivamente en su cometido, con los alemanes Ronald Rauhe y Tim Wieskotter, vigentes campeones olímpicos, mundiales y europeos, por la calle reservada a la embarcaciones con el mejor tiempo.
Por fin funcionó la fórmula de los españoles. Craviotto, un superclase -medallista europeo como sub'23-, que ya había acreditado su calidad en todas las distancias, en embarcaciones individuales y de equipo, supo regular a Pérez Rial, un velocista que hasta hoy era incapaz de aguantar el ritmo en los últimos metros.
La contundente regata de los españoles les permitió aguantar bien el paso por los primeros 250 metros, consolidaron entonces su posición y a falta de 100 metros asestaron el golpe definitivo remando más fieles que nunca al estilo y la calidad que les permite ser campeones olímpicos.
Habían destrozado la prueba en la que los alemanes Ronald Rauhe y Tim Wieskotter y los húngaros Zoltan Kammerer y Gabor Kucsera, oro y bronce en Atenas, respectivamente, y claros candidatos a disputarse el título de campeones olímpicos, quedaban desplazados al segundo lugar en el caso de los germanos y al cuarto, fuera del podio, los magiares.