Miércoles 19 de noviembre de 2008
Última actualización: 08:53
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El perfil de las mujeres que emprenden un negocio es distinto al de los hombres. Aunque el nivel educativo es similar, un mayor porcentaje de las mujeres (60,4%) estaba en paro antes de poner en marcha su empresa y, en general, tenían menor experiencia laboral previa en el sector en el que establecen su negocio (un 20,9% de los hombres la tenía frente a un 12,4% de mujeres). Sin embargo, pese a su menor experiencia previa, el 41,2% de las mujeres reconoció tener una idea de negocio que quería poner en marcha, 7 puntos por encima de lo que declararon los hombres.

Otra diferencia clara es la referida a las características y el sector de actividad de las empresas creadas por las mujeres. Estas tienden a abrir más comercios al por menor y empresas de servicios personales, mientras que las empresas del sector de la construcción, industria o los servicios a las empresas fueron creadas en mayor medida por los hombres en el periodo de estudio.
Las empresas impulsadas por las mujeres son más pequeñas, ya que se constituyeron como empresarias individuales o sociedades irregulares en una mayor proporción. En este sentido, el 19,8 por ciento constituyó una sociedad limitada frente al 36,9 por ciento de los hombres.
Ligado al menor tamaño de las empresas creadas por las mujeres y su sectorización, el 67,6 por ciento de los negocios creados por las mujeres son de ámbito local frente al 36,4 por ciento de los abiertos por los hombres, entre los cuales es mayor la proporción de empresas cuyo ámbito de actuación es la Comunidad Foral, Navarra y otras Comunidades Autónomas, o los mercados internacionales.
DIFICULTADES PARA EMPRENDER
En los momentos iniciales de puesta en marcha de sus negocios, un mayor porcentaje de mujeres (40,9%) tiene problemas financieros, mientras que las principales dificultades para los hombres son la contratación de personal adecuado y su relación con los clientes. Superado el momento de puesta en marcha, las mujeres no tienen más dificultades financieras que los hombres, pero, en cambio, estos siguen teniendo más dificultades para encontrar personal y socios adecuados, y siguen reflejando una mayor falta de clientes.
Pese a las diferencias en el perfil y las dificultades a las que se enfrentan las mujeres y hombres en sus procesos de emprendizaje, la tasa de mortalidad de las empresas creadas por las mujeres es del 8,5 por ciento, menor a la de las empresas creadas por los hombres, que se sitúa en el 12,7 por ciento.