Miércoles 19 de noviembre de 2008
Última actualización: 08:53
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Un gran gol del jugador del Benfica Angel di María transformó en un oro olímpico, el segundo consecutivo, la suerte de Argentina que ganó tras sufrir, y mucho, ante una impetuosa selección nigeriana merecedora de mejor ventura tras su monólogo en la segunda parte.
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Sin embargo, Nigeria salió al partido mucho más cautelosa que audaz, mientras su rival sólo vivía de Lionel Messi. El encuentro estaba muy lejos de ser 'un festival' de fútbol. Comenzó frío, como contagiado por el ambiente en las gradas que era puro hielo y que contrastaba con una temperatura ambiente asfixiante.
Cada vez que los nigerianos llegaban amenazaban por la derecha, con Sani Kaita, y cada vez que intentaba golpear Argentina buscaba a Leo Messi entre líneas. Sigue faltando en la albiceleste una referencia arriba, ya que Sergio 'Kun' Agüero no es un ariete nato y Messi no siempre puede hacer la jugada de su vida para zanjar los 'atascos' que a veces se generan en su equipo.
A los veinte minutos se reclamó un penalti sobre el jugador de Barcelona y, muy poco antes, Juan Román Riquelme había lanzado una falta 'al limbo'. Esas fueron las únicas noticias ofensivas junto a un testarazo del jugador del Lokomitv Odemwinge, lo más peligroso de Nigeria antes de cumplirse los veinticinco minutos.
El partido se presentaba tedioso y aburrido, mas aún, parecía hueco. De fútbol, nada. Gago simulaba incomodidad y el mejor futbolista nigeriano, el jugador del Chievo italiano Obinna, no entraba en calor. Paradójico al menos, ya que el calor estaba aplanando a todos, de hecho a la media hora hubo una huida masiva hacia los banquillos para reponer líquidos. Una falta en la divisoria fue la excusa.
Promisse Isaac, en el minuto 42, tuvo una oportunidad de oro para las 'Aguilas Verdes' que acabaron la primera parte siendo un equipo más rápido, más vertical, más solvente y mucho más amenazador de lo inicialmente previsto.