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Dos septuagenarios y su nieta de 10 años malviven en Badajoz en una casa en ruinas

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Agencias - BADAJOZ - 19-08-2008

Dos septuagenarios y su nieta, menor de edad, residen a orillas del río Guadiana a su paso por la ciudad de Badajoz, en una casa que se encuentra prácticamente en ruinas, donde no disponen de electricidad ni de agua corriente entre otros servicios básicos, por lo que solicitan ayuda de la Administración para conseguir una vivienda digna.

La casa, sin techos ni ventanas, donde residen Alejandro Fernández y Carmen Vázquez, de 75 y 70 años respectivamente, y su nieta Sara, de 10 años, se asienta en una parcela que el primero compró en 1991 'por  un millón de las antiguas pesetas', según recordó él mismo a los medios de comunicación Televisión.

Entonces disponían de seis habitaciones y hasta un pozo donde acarreaban el agua que necesitaban para el consumo. Hoy lo que queda de la vivienda son paredes destrozadas sin techos y apenas una habitación en pie remodelada recientemente, con techo de uralita y sin puerta de entrada donde duermen los tres inquilinos.

En el entorno de la casa son muchos los desperdicios y  basuras acumuladas, que aún dificultan más la vida diaria de esta familia. 'No hay servicios, ni duchas ni nada. Los mosquitos nos comen y  las avispas no nos dejan parar', se quejó Alejandro repetidamente.

'Lo que queremos es un cachito de casa', explicó el abuelo de la pequeña, quien apuntó que su nieta  necesita 'las mismas cosas' y cuidados que cualquier otra niña de su misma edad, 'como ir bien vestida' y aseada, indicó.

RECIBEN AYUDA DE UNA ASISTENTE SOCIAL

Pese a que la pareja recibe la ayuda de una asistenta social, que en ocasiones cuida de la niña y la lleva al colegio, exponen que precisan de una vivienda que reúna los servicios de los que actualmente carecen, entre los que indicaron 'una ducha, una cocina, agua y luz'.

Así lo precisó Carmen, que se queja de  hacer equilibrios con la paga de 250 euros que ambos reciben, para tratar de llegar a fin de mes. 'Cocino con una bombona de camping gas y vamos a los parques con garrafas a por agua o la cogemos en cubos cuando vienen los jardineros', relató.



De esta forma, llevan viviendo desde el mes de enero de este año, cuando se quedaron sin vivienda al no poder hacer frente a '18.000 euros' que les solicitó entonces la Comunidad de Madrid, donde residían junto a otros familiares, para realojarlos en casas de protección oficial, recordó Alejandro.

Este hombre, de etnia gitana al igual que su mujer y nieta, prosiguió relatando que al 'no tener de donde sacar' la suma solicitada y al verse en la calle, decidieron regresar a su tierra y trasladarse de nuevo a la casa que dejaron cerrada unos quince años atrás.

Con el paso de los años, la vivienda —ubicada en una barriada que fue demolida en parte y  cuyos residentes fueron realojados en otras zonas de la ciudad— sufrió  asaltos y se fue deteriorando hasta parecer una especie de gallinero donde aves e inquilinos conviven  hoy a la espera de que esta situación cambie.

Así, este matrimonio demanda una y otra vez una casa donde vivir en paz a cambio de abandonar la propiedad cuyas escrituras muestra Alejandro con gran orgullo. La pareja tuvo 14 hijos, 5 de los cuales han fallecido por causas diferentes, mientras que los otros 9 viven en diferentes ciudades de la geografía española, sin que puedan hacerse cargo de sus progenitores, según sostienen los afectados.


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