Viernes 9 de enero de 2009
Última actualización: 14:00
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Tan sólo una de las 15 inmobiliarias que cotizan en el mercado español -Testa Inmobiliaria- ha conseguido revalorizar sus títulos en lo que va de año y superar así los vaivenes de un sector que se ha dejado, de media, un 43,5 por ciento de su capitalización bursátil en el parqué.
Si a finales de junio los retrocesos en bolsa de algunas inmobiliarias superaban el 70 por ciento, en la última semana la situación se ha agravado como consecuencia del recrudecimiento de la 'crisis del ladrillo' provocada por la solicitud de concurso voluntario de acreedores (antigua suspensión de pagos) presentada por Martinsa-Fadesa.
La inmobiliaria presidida por Fernando Martín fue suspendida de cotización el pasado lunes cuando se desplomaba más de un 24 por ciento en bolsa, por la imposibilidad de refinanciar 4.000 millones de deuda.
Martinsa se unía así al carro de las inmobiliarias suspendidas, inaugurado por Aisa el pasado 14 de mayo, también en trámites de concurso.
Con la presentación del concurso, el resto de empresas del sector sufrieron la desconfianza de los inversores y protagonizaron las mayores caídas del selectivo.
Las inmobiliarias más perjudicadas fueron Cleop, que cedió el 11,33 por ciento; Urbas, que bajó el 10,71; Renta Corporación, el 9,80 por ciento; Afirma, el 7,29 por ciento e Inbesós, que retrocedió el 6,84 por ciento.
La fuerte restricción del crédito provocada por la crisis de las hipotecas de alto riesgo (subprime), el parón del sector constructor, así como la incertidumbre de los mercados de renta variable y el panorama general de ralentización económica, han convertido al sector inmobiliario en uno de los más castigados en bolsa a lo largo del año.
Testa, la división patrimonial de Sacyr, que incrementó en un 5,3 por ciento el beneficio obtenido en el primer trimestre, hasta 19,1 millones de euros, fue la única compañía del sector que se salvó de la quema y logró revalorizar sus títulos un 31,98 por ciento.