Jueves 8 de enero de 2009
Última actualización: 12:22
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Cuarenta y cuatro años han pasado desde aquel primer triunfo europeo de nuestra seleccion española y muchos de nosotros ya nos encontrábamos trabajando fuera de España añorando nuestra tierra; familia y amigos; ahora todo ha cambiado para una grande mayoria de aquellos emigrantes de las décadas de los sesenta y setenta, siendo ahora los hijos y nietos quienes han podido disfrutar por toda la geografia belga con nosotros de los triunfos de nuestra seleccion.
Por toda Bélgica la colonia española ha vivido con alegria el triunfo ante Alemania en bares y centros españoles, desde Lieja, Amberes, Bruselas y otras ciudades donde haya españoles. En Vilvoorde el Alcalde la ciudad cumplió la palabra dada a la directiva del Centro Peñarroya cuando disfrutó en este centro de la gran victoria ante Rusia prometiendo una pantalla gigante en la gran plaza del pueblo para que todos los españoles tuvieran la oportunidad de ver ganar a la seleccion española, palabra que como deciamos ha cumplido y cientos de personas, españoles, belgas, italianos, marroquies y de otras nacionalidades se han unido para animar a España, porque según el Alcalde España se merece nuestro apoyo porque nos ha hecho disfrutar con su excelente fútbol.
También tenemos una deuda con la colonia española porque los dos centros españoles. La Peña Andaluza y el Peñarroya son los organizadores de los dos eventos mas importantes de Vilvoorde: la Feria Andaluza y la Fiesta Rociera, atrayendo con estos dos eventos a miles de personas a nuestra ciudad, siendo ahora el momento de que el Ayuntamiento les pague con este gesto de nuestraparte. Ni que decir tiene que los cientos de españoles que han llegado desde varias partes del pais belga han disfrutado y vibrado con el triunfo de los hombres de Luis Aragonés, celebrando el gol de Torres y con el ello el triunfo de España.
Al finalizar el encuentro un estallido de alegria tronó de las gargantas de todos los españoles presentes siendo el momento de tomar las calles de Vilvoorde con los coches llenos que dejaban sonar las bocinas ante la mirada aprobadora y comprensiva de las vecinos, aunque ha durando hasta bien entrada la madrugada.