Sábado 30 de agosto de 2008
Última actualización: 21:35
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Los éxitos de la selección española de fútbol en la Eurocopa son seguidos con gran atención por la colonia en Bélgica. Durante el partido de cuartos, ante Italia, muchos españoles sufrieron hasta el último segundo. Los centros se convirtieron en punto de encuentro de los españoles, que ahora esperan con ansiedad el partido ante Rusia.

El España-Italia se ha convertido en un acontecimiento en las asociaciones españolas de Bélgica. Cientos de emigrantes acudieron a los locales sociales para vivir juntos la emoción del partido de cuartos. En la Asociación de Padres de Etterbeek, casi medio centenar de socios ya mayores se reunieron para seguir la marcha del encuentro.
También hubo un seguimiento en masa en la sede de la Peña Andaluza de Vilvoorde, donde un centenar de personas sufría durante la primera parte viendo que el esférico no quería entrar en la porteria italiana. No obstante, los ánimos eran muy optimistas.
En el Centro Peñarroya de Vilvoorde no cojía un alfiler. El aforo estaba hasta la bandera, con mucha juventud que animaba y sufria según iban transcurriendo los minutos y el marcador no se movía. Llegada la prórroga, ya nadie las tenía consigo. En este centro andaluz, los gerentes del bar y cocina son de nacionalidad italiana y entre los asistentes, había un número importante de italianos que, al igual que los españoles, también sufrían con la marcha del encuentro.
Con la tanda de los penaltis la mayoría ya no se atrevía a hacer pronósticos, ni siquiera a mirar la pantalla gigante que la dirección habia montado en los locales. Tras fallar un par de penaltis por parte italiana y llegado el turno a Fábregas todos contuvieron el aliento ya que de él dependia la continuidad de la selección en el torneo.
La alegría fue indescriptible cuando Fábregas marcó. Los saltos y abrazos de los españoles dejaron notar la relajación de los nervios, agarrotados durante más de dos horas. Los coches con banderas españolas empezaron a rodar por las calles de Vilvoorde dejando oir sus bocinas . Los italianos que presenciaron el encuentro en la compañia de los españoles supieron felicitar muy deportivamente a los vencedores. Ahora espera Rusia.