Martes 7 de octubre de 2008
Última actualización: 06:29
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La Real Academia Galega (RAG) y la familia de Xosé María Alvarez Blázquez han solicitado, en el acto central del Día das Letras Galegas celebrado en Vigo, la creación de una Fundación que lleve el nombre del homenajeado para que su archivo permanezca intacto, propuesta apoyada por la conselleira de Cultura, Anxela Bugallo.
En declaraciones a los periodistas, el presidente de la RAG, Xosé Ramón Barreiro, y uno de los hijos del intelectual Celso Alvarez Cácamo confirmaron ese proyecto que permitiría inventariar y preservar toda la obra del escritor, que a día permanece en el domicilio de su viuda.
La Xunta no sólo se ha comprometido a apoyar la creación de esa fundación, sino también a colaborar en el desarrollo de un congreso monográfico, también a petición de la RAG, sobre la obra del homenajeado este año en el Día das Letras Galegas.
Durante la sesión plenaria de la RAG con motivo del Día das Letras Galegas 2008, dedicada a Alvarez Blázquez, los académicos que intervinieron aprovecharon para pedir ese apoyo de la Consellería de Cultura en la celebración de un congreso académico sobre la figura del intelectual.
La titular de Cultura indicó que 'estaremos encantados en colaborar' en la celebración de ese congreso y en la creación de la fundación, recordó que desde 2006 existe un acuerdo para que el acto central de los actos del Día das Letras Gallegas lo proponga la RAG.
Al respecto, uno de sus hijos de Alvrez Blázquez señaló que 'lo más lógico' es que esa fundación se estableciera en Vigo, ciudad que acogió los años más importantes de la vida de su padre.
El presidente de la RAG afirmó, durante su intervención, que Alvarez Blázquez es todo un 'símbolo' de aquellos escritores y políticos 'exiliados en su propia tierra' e hizo un alegato para recordar ese episodio de los intelectuales gallegos que, en su opinión, todavía no han sido lo suficientemente reconocidos por la sociedad gallega.
'Lo primero que hay que hacer es revitalizar su memoria y luego olvidamos', subrayó Barreiro, quien agregó que las heridas de la dictadura 'aún no están cerradas'.