Lunes 13 de octubre de 2008
Última actualización: 19:45
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Frank Rijkaard se llevó ante el Mallorca (2-3) todos los aplausos el día que se despidió del Camp Nou y en el que los aficionados saldaron las deudas pendientes con algunos jugadores, como Deco y Eto'o; y también con Joan Laporta, que volvió a ver pañuelos blancos en el estadio. Al final, Dani Güiza dio la victoria a su equipo en el minuto 93.
Muchos pitos y un aplauso. Bronca de entrada y de salida para Laporta, pañuelos blancos, banderas negras y muchas pancartas en su contra. Pitos, muchos pitos cada vez que Deco, Eto'o y Henry tocaban el balón, especialmente en los primeros minutos en los que el Barca parecía que jugara fuera de casa, salvo cuando Leo Messi aparecía.
El aplauso de la grada fue para Frank Rijkaard, que se dejó ver poco. El técnico azulgrana, refugiado en el banquillo, recibió una impresionante ovación cuando en el minuto 16 se decidió a salir para cambiar la posición de alguno de sus jugadores. Seguramente se ruborizó, porque tardó unas décimas de segundo en refugiarse en su banquillo.
Sin nada que jugarse, el público decidió cobrarse cuentas pendientes y dio las notas de fin de curso, pero lo más sintomático es que el día que tenían que despedir al entrenador que le dio la segunda 'Champions' al Barca, los aficionados dimitieron, se quedaron en casa y el Camp Nou ofreció una de las peores entradas del año.
Lo de menos era lo que ocurría en el campo. El Barca, con una alineación de circunstancias, dominó la situación. Destacó Messi, que desbordó siempre a Fernando Navarro, y fue quien capitalizó el juego ofensivo de su equipo.
El argentino inició la jugada del 1-0, conseguido por Henry. Messi firmó uno de sus eslalon clásicos. El balón le cayó al goleador francés que anotó con un tiro cruzado en el minuto 17. El francés estuvo muy activo y se reconcilió en parte con la afición.
El drama lo vivían Deco y Eto'o. Los aficionados entendieron que ambos jugadores forzaron sendas tarjetas amarillas ante el Valencia para no jugar en el Bernabeu, y fueron silbados repetidamente. La situación llegó hasta el punto de que Deco fue sustituido por Bojan en el descanso, el club informó de que el centrocampista tenía problemas en los abductores.