Lunes 21 de mayo de 2012
Última actualización: 07:40
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Las contribuciones de la Ingeniería o de la Tecnología a la Medicina son abundantes y evidentes para cualquier persona. La conferencia que ofreció el doctor Manuel Desco, especialista en Medicina Nuclear y jefe del Departamento de Bioingeniería Aeroespacial de la Universidad Carlos III de Madrid, buscó, según explicó el propio confenciante, un punto de vista crítico sobre si algunas de estas aportaciones en realidad valen lo que cuestan, aspecto especialmente relevante en estos en estos momentos de crisis económica. De hecho, añadió al título de la conferencia la pregunta '¿Tiene España algo que hacer en este campo?'.

Desco intervino en el Ciclo Medicina y Salud, que se desarrolla en la Casa coordinado por el profesor José Manuel Pérez Vázquez, jefe de Medicina Nuclear del Hospital General Universiario Gregorio Marañón, quien le presentó junto con el delegado de la Xunta de Galicia en Madrid, José Ramón Ónega.
El conferenciante situó la revolución tecnológica de la Medicina en el contexto de otras revoluciones -la de los antibióticos y la revolución genómica- y expuso cómo las nuevas tecnologías no necesariamente aumentan la eficiencia de la asistencia sanitaria, sobre todo si se consideran los costes añadidos, y a veces contribuyen a deshumanizar la Medicina sin mejorar necesariamente sus resultados.
Un segundo aspecto abordado por Desco del papel de la Ingeniería en la Medicina es el relativo a qué rol juega o puede jugar nuestro país en este terreno en el contexto internacional. Observó que resulta casi un lugar común en estos días decir que la innovación, y en particular la innovación tecnológica, constituye una de las mejores oportunidades para reubicarse de un modo ventajoso en ese panorama internacional. Según Desco, nuestra situación a este respecto, concretada en el caso de la innovación tecnológica generada en el ámbito del sistema sanitario, no puede ser calificada sino de mala y nos está resultando difícil alcanzar una posición relevante en este aspecto, cuando en producción científica pura, dijo, sí somos capaces de ofrecer una contribución relevante.
No obstante, aportó dosis de optimismo comentando algunas iniciativas institucionales que intentan afrontar el problema y algunos ejemplos de éxito, a pesar del entorno desfavorable, que deben inducirnos a pensar que podemos alcanzar una situación digna en este terreno tan relevante para la salud, la ciencia y la economía que es la innovación tecnológica en Medicina.
