Viernes, 22 de Febrero de 2019

De "capo" de la droga a peón de la construcción

Sito Miñanco volverá a ser libre o "casi" libre mientras cumpla el segundo grado penitenciario... y completamente libre cuando disfrute del tercero. Cuestión de meses. Con 59 años, 20 de condena, 20 permisos penitenciarios y alguna reincidencia, Miñanco saldrá de la cárcel cada día como cualquier "currito" para subirse al andamio.

En la España de los 5 millones de parados, de la precariedad laboral, del contrato a tiempo parcial y temporal, a un convicto a punto de convertirse en sexagenario, le "llueve" un contrato indefinido en una empresa de construcción y servicios de vigilancia de edificios. Aún le quedan contactos al narco que saldrá de la cárcel para entrar en la "puerta giratoria" que blanquea hasta la moral. Injusticias de la justicia.

Es de agradecer que Miñanco haya tenido la "delicadeza" de que su reinserción laboral se producta lejos de su Cambados natal, donde se levanta su insultante mansión a la que pronto regresará y donde sus víctimas descansan o languidecen. Hijos y madres de "la generación perdida" de Vilanova y Vilagarcía de Arousa. Madres que han seguido la estela mortuoria de los hijos que la droga les robó.

A una de las escasas supervivientes, Carmen Avendaño, se le quiebra la voz mientras vela a su hijo enfermo a causa de las secuales que su adicción a las drogas le dejó Toma aire para conseguir decir que el de su hijo es un "mal pronóstico". Voz quebrada que se vuelve grave cuando duda del arrepentimiento de él y por vez primera habla de como hace 20 años "el capo" le adviritio de si seguía adelante con su lucha contra el narcotráfico gallego y los clanes de la droga, algo grave podría ocurrirle. "Nunca tuve y sigo sin tener miedo", sentencia orgullosa Carmen.

Y pienso que todo es bello y digno en ella. Dignidad que colisiona con la indignidad de los que han hecho de la muerte su forma de vida en un tierra noble, un pueblo sin embargo "resignado" y en ocasiones cómplice que no se merece verguenza tal...