Viernes, 22 de Febrero de 2019

18 segundos duelen

Me he pasado la madrugada contando, no ovejas como podría esperarse de una noche de insomnio. He contado segundos...hasta 18, una y otra vez...5 veces, 10, 20, 50. Me detuve en 100, quise sentir el breve lapso de tiempo en el que un centenar de mujeres han sido golpeadas, violadas o vejadas. Dieciocho segundos, es tan poco...y es tanto. Es exactamente el tiempo que, según Naciones Unidas, transcurre entre maltrato y maltrado a una mujer en algún lugar del mundo. Lo suficientemente grave, lo suficientemenete infame,  para que cuente hoy de 18 en 18. El resto del día lo pasaré contando hasta 603 millones, contaré una por una a los 603 millones de mujeres que viven en paises donde la violencia de género no está considerada como un delito...y contaré uno por uno, hasta que se haga de noche a sus hijos, víctimas también de la violencia cruel. Y me dormiré contando a los 120 millones de niñas, menos de 1 cada 10 que han sufrido un coito forzado o han sido víctima de abusos sexuales y...cuando despierte seguiré...y contaré a los 133 millones de mujeres que en su infancia sufrieron mutilación genital, y a ese 38% que son asesinadas cada año por su parejas y que convierte a la violencia machista en la primera causa de muerte de las mujeres de entre 15 y 44 años en el mundo. Hoy recuerdo a Carmen, Puri, Conchita, Maria Luisa...mujeres de cartón piedra con nombres ficticios a las que alguna vez entrevisté, de quienes olvidé sus nombres reales y sus rostros, pero no sus palabras. Sus palabras se quedaron grabadas, como se graban en el alma los insultos, los desprecios, las amenazas. Los “no vales para nada”, “eres una mierda”, “te vistes como una cualquiera”,  los “aquí mando yo a ver si te enteras”, los “la próxima vez que me contestes vas a saber lo que es bueno”. Ellas me enseñaron que las cicatrices que dejan los insultos no se cierran nunca, que los golpes duelen menos, aunque sus huellas se vean  más. Aunque maten...