Viernes, 22 de Septiembre de 2017

ENTREVISTA: MARIVÍ MIGUEL SILVA

“No podíamos desaprovechar la oportunidad de conocer Canadá”

Maríví Miguel Silva siguió los pasos de su marido, ingeniero informático, y juntos decidieron emprender una nueva vida en Montreal.
Maríví Miguel Silva siguió los pasos de su marido, ingeniero informático, y juntos decidieron emprender una nueva vida en Montreal.

Maríví Miguel Silva siguió los pasos de su marido, ingeniero informático, y juntos decidieron emprender una nueva vida en Montreal, una de las ciudades de Canadá con mejor calidad de vida.

Mariví, ¿cuál fue el motivo principal de irte?
En España el trabajo estaba muy complicado. Mi marido es ingeniero informático y por circunstancias de la vida tuvo la oportunidad de hacer el doctorado en el extranjero, concretamente en Montréal, y no nos lo pensamos dos veces. Teníamos ante nosotros la oportunidad de conocer un país como Canadá, conocer su cultura y aprender idiomas. ¡Teníamos que aprovecharla!

¿Qué has encontrado en el lugar de destino?
Que la vida del emigrante no nada fácil. Especialmente por la barrera del idioma. En Montréal se habla tanto inglés como francés, pero por suerte la gente es comprensiva e intenta ayudarte cuando haces el esfuerzo de hablar su idioma. Por otro lado, me he encontrados con una ciudad cosmopolita que organiza y realiza muchas actividades gratuitas, tanto en verano como en invierno.

¿Qué es lo que más te gusta de Canadá?
La calidad de vida es buena, incluso si no se está bien posicionado laboralmente. También el hecho de que no se juzguen a las personas por su apariencia, religión, edad, sexo o apariencia, sino por las capacidades y cualidades que pueden desempeñar. Por ejemplo, es frecuente ver policías con tatuajes o una enfermera con el pelo rosa… Son cosas llamativas, pero es algo que no impide el desempeño de sus tareas. Así que me quedo con la tolerancia y la ausencia de prejuicios.

¿Has encontrado más dificultades especiales allí?
Principalmente el idioma, ya que es frustrante no poder decir exactamente lo que se siente o piensa. También la dificultad de encontrar apartamento cuando se posee un perro. La adaptación al clima y a la gente ha sido excelente. Tenemos una especial relación con nuestra vecina Carol, que para nosotros es como nuestra madre canadiense, ya que se preocupa mucho por nosotros.

¿Qué es lo que más echas de menos?
La familia, el clima y la comida. Un paseo por la playa o estar en invierno a veinte grados centígrados. Y, por ejempl,o tomar una cerveza con tapa en una terraza.

¿Has echado de menos más apoyos antes de irte?
No, todo el mundo nos apoyó muchísimo. Aunque todos lo pasamos mal en la despedida, especialmente la familia más cercana.

¿Recomendarías a los españoles la experiencia de la emigración?
Sí, como experiencia es increíble, cambias tu manera de pensar y ves la vida desde otra perspectiva. Pero cierto es que, independientemente del país al que se emigre, uno llega como emigrante y se deben afrontar muchas dificultades. Pero todo ello hace que la experiencia sea muy enriquecedora. 

¿Cuál es tu trabajo actual? 
Ahora mismo trabajo en la cafetería de la Escuela Politécnica de la Universidad de Montréal, lo cual me ayuda a mejorar mi francés.

¿Has conocido a más españoles en tu destino? ¿Cuál es su situación general?
Si, por supuesto. Nuestro grupo de amigos es español, procedentes de Andalucía, Extremadura y de la Comunicad Valenciana. Todos luchan por quedarse en Canadá, lo cual es complicado porque te exigen un trabajo cualificado para adquirir la residencia permanente, cuyos trámites son largos y muy costosos económicamente. Aunque la mayoría tienen formación universitaria, no todos pueden de momento ejercer su profesión, pero no tienen duda de que podrán hacerlo a corto plazo.