Sábado, 22 de Julio de 2017

ENTREVISTA: MIREIA MARTÍNEZ

"Me ha resultado más fácil cambiar de país que intentar cambiar mi forma de trabajar"

Mireia Martínez se ha "reinventado" personal y profesionalmente en Irlanda.
Mireia Martínez se ha "reinventado" personal y profesionalmente en Irlanda.

Cuando al marido de Mireia Martínez le ofrecieron un trabajo en Irlanda, no se lo pensaron dos veces. Allí, en la isla, la vida de ambos ha dado un giro de 180 grados y, en el caso de Mireia, ha descubierto otra forma de trabajar.

Mireia, ¿por qué decidisteis ir a Irlanda?
A pesar de tener trabajo fijo, un sueldo que me permitía llegar dignamente a fin de mes, un piso de propiedad, amigos, familia y todas las comodidades posibles, me faltaba lo más importante, aquello que me hacía levantar cada mañana: motivación. A raíz de la crisis, los médicos, y supongo que muchos otros profesionales, tuvimos que cambiar la forma de trabajar, y cada vez podíamos dedicar menos tiempo a los pacientes y debíamos pensar más en temas económicos. Una de las cosas más importantes que aprendes durante la carrera de Medicina es que el paciente debe ser el centro de todo, pero la realidad en la práctica clínica no era esa ni mucho menos. Esto me causó mucho estrés y descontento, por eso vi una ventana abierta ante la propuesta de cambiar de país. A veces pienso que me resultó más fácil cambiar de país que intentar cambiar de trabajo o aceptar la forma en que debía ejercer mi profesión.

¿Qué has encontrado en el lugar de destino?
Podría decir que en Irlanda me he “reinventado” y también he aprendido a vivir despacio. Durante los últimos años en Barcelona empecé a interesarme por otras terapias que pudieran ayudar a la gente sin añadir más medicación. Siempre he creído que el cuerpo tiene más capacidad de autocuración de la que mucha gente piensa. Así pues, empecé a preguntar a los pacientes que se recuperaban más pronto de lo esperado si hacían alguna terapia complementaria. Muchos de ellos hacían reiki y otros tantos cuidaban mucho su alimentación. Así que decidí hacer los dos primeros niveles de reiki pero no me planteé dedicarme a ello por falta de tiempo y energía. Y también empecé a interesarme mucho por la nutrición, pero, también por falta de tiempo, no estudié nada al respecto. Al llegar a Irlanda y darme cuenta que su sistema sanitario no me convencía, decidí no ejercer de médico y me enfoqué en aquello que me motivaba desde hacía años. Me matriculé en un Máster de Nutrición, que actualmente estoy cursando, y me certifiqué como terapeuta de Reiki. Desde la distancia, me doy cuenta que me encuentro mucho mejor de salud, puesto que mi trabajo como terapeuta de Reiki no es estresante, a diferencia del trabajo como médico de familia. Gracias al Máster de Nutrición estoy aprendiendo muchos conceptos que a pesar de tener mucha relación con la salud, nunca me habían enseñado en la facultad.

¿Qué es lo que más te gusta de Irlanda?
Sin lugar a duda, la gente. Creo que debido a la gran cantidad de empresas multinacionales que alberga, Dublín es una ciudad acostumbrada a recibir gente de otros países. En ningún momento me he sentido como una emigrante, en el sentido de pensar que estoy en inferioridad de condiciones. Además, tuve la suerte de conocer a un irlandés con el que quedo cada semana para hacer intercambio de idiomas. Lo que al principio era una mera relación basada en el idioma, ahora es una gran amistad. Su familia nos ha abierto las puertas de su casa y gracias a él, estoy aprendiendo muchas cosas acerca de la cultura irlandesa, cosa que me hace sentir más integrada.

¿Qué es lo que más echas de menos?
A parte de la familia, el sol y la buena gastronomía, lo que más echo de menos es mi vida social. Antes solía salir a cenar fuera un par de veces entre semana y los fines de semana solía hacer cosas con mis amigos. Ahora soy más hogareña, que también está bien, pero a veces echo de menos esos cafés espontáneos que me ayudaban a romper con la rutina.

¿Recomendarías a los españoles la experiencia de la emigración?
Por supuesto. Yo me considero privilegiada porque vinimos con ahorros y no tenía prisa para empezar a trabajar. Pude invertir tiempo en formarme y después empecé a trabajar. De todos modos, sea cual sea tu situación, un cambio de país te aporta un montón de experiencias. Para mí, lo más importante es que las prioridades cambian y relativizas mucho lo que pensabas que eran “problemas”, tu mente se abre a un mundo de nuevas posibilidades, conoces una cultura, un idioma y una forma de vivir diferentes. Y también te ayuda a ver que en tu país de origen no todo era tan malo y que en el extranjero no todo es tan bueno. Además te das cuenta que eres capaz de construir una nueva vida desde cero, habiendo salido por completo de tu zona de confort.

¿Cuál es tu trabajo actual?
Actualmente me dedico al Reiki. Esta técnica me permite ayudar a la gente de una forma más holística, equilibrando cuerpo, alma y mente. Le puedo dedicar una hora a cada persona y me siento mucho más cómoda, puesto que se basa en potenciar y equilibrar la energía que cada uno tiene en su interior para conseguir reducir el estrés, incrementar la immunidad y una larga lista de beneficios. Trabajando como médico también ayudaba a la gente, y doy gracias a la medicina y a los medicamentos porque ayudan en un sinfín de ocasiones, pero a veces me daba la sensación de que hipermedicaba a los pacientes y que no cabía espacio para potenciar su propia capacidad de curación. En 10 minutos tenía que escuchar al paciente, explorarlo, hacer un diagnóstico y tomar una decisión acerca del tratamiento. A veces era más rápido recetar una pastilla que ir a la raíz del problema o que explicar al paciente como podía mejorar sin necesidad de pastillas. En estos momentos estoy trabajando en mi web, pero si alguien está interesado en hacer Reiki o quiere hacer alguna consulta, puede contactar conmigo a través de contact@reikiwithinyou.com La web será reikiwithinyou.com.

¿Has conocido a más españoles en tu destino? 
Por suerte conozco a unos cuantos españoles con los que tengo muy buena relación. En general, podría decir que están contentos con la vida que llevan aquí. La mayoría trabajan, y los que no, se están formando para emprender nuevos proyectos. Evidentemente no es lo mismo que vivir en tu ciudad natal, pero creo que todos relativizamos la situación y nos quedamos con lo mejor que nos aporta esta nueva experiencia. Ha dado la casualidad que mucha gente de la que he conocido aquí ha cambiado la forma de tomarse la vida, puesto que muchos veníamos con fuertes cargas de estrés laboral y aquí estamos intentando llevar una vida más tranquila.

¿Has encontrado alguna dificultad especial en tu destino? 
Lo que más estrés me generó fue encontrar una vivienda. Al llegar aquí contratamos una habitación en un piso compartido a través de una agencia, pero debíamos encontrar otro porque el contrato era de solo dos meses. Aquí hay muy poca oferta de pisos de alquiler, por no hablar de los precios desorbitados. Cuando vas a visitar un piso te encuentras a 15 personas más y los propietarios piden un montón de requisitos a los inquilinos, como cartas de recomendación, facturas de suministro previas, etc. Tuve la immensa suerte de ir a visitar un piso propiedad de una chica española, y yo creo que eso fue lo que hizo que me lo ofreciera a mí. Por lo demás, me he adaptado muy bien, aunque siempre tengo la sensación de que aun debo mejorar mucho mi inglés.