Lunes, 23 de Octubre de 2017

REPORTAJE 1-O

La encrucijada de los gallegos residentes en Cataluña ante el 1-O

José Carlos García, presidente de la Xuntanza de Asociacións Galegas en Cataluña
José Carlos García, presidente de la Xuntanza de Asociacións Galegas en Cataluña

Los gallegos residentes en Barcelona están divididos ante el referéndum ilegal convocado por la Generalitat de Cataluña para el próximo 1 de octubre. Los que viven allí desde hace poco observan la causa independentista desde la distancia, aunque los de segunda generación se muestran mucho más afines, como constata Ernesto Lagarón, presidente de la Unión de Asociaciones Gallegas de Cataluña. "A día de hoy son muchos, sobre todo entre la segunda generación, los emigrantes que están apoyando el proceso soberanista", dice. 

En la misma línea, se encuentra José Carlos García, presidente de la Xuntanza de Asociacións Galegas en Cataluña, quien señala que los hijos de emigrantes gallegos "se han creído una versión de la realidad muy transformada". De hecho, especifica que hay familias gallegas que se "han dividido" o que "han discutido" por esta cuestión. En esto incide también el catalán Jose Pacreu, residente en Ourense. "Hay una fractura social y división entre familia y amigos", relata. Él, como no independentista, señala que en su última visita a su Girona natal, "evité hablar con gente que no pensaba como yo para eludir el conflicto".

Los que regresaron o los emigrantes de primera generación inciden en que la conversión al independentismo de las segundas generaciones "son los resultados del sistema educativo" y que no es algo "que se haya gestado ahora". Pero culpan también al Gobierno por el abandono de aquellos que no son independentistas, como recuerdan Mar Gómez y Jordi Vidal, de A Valenzá.

La "fuga de empresas" es algo en lo que también inciden los catalanes afincados en Galicia, como el ex jugador del COB Josep Pacreu, que cree que una independencia traería unos primeros 10 años "muy duros" para la economía catalana. 

Hay otra cara de la moneda también visible, la de los que defienden el tantas veces manido "derecho a decidir", como hace Ferran González, un catalán residente en la ciudad. "Uno debe estar a favor siempre de decidir, de tener voz y voto dentro de una nación; a menos que no te consideres demócrata", dice González.  También comparte criterio Silvio Falcón, en este caso hijo de emigrantes ourensanos, y nacido en Barcelona: "Non está en xogo só o referendo, senón os dereitos civís e democráticos da cidadanía". Este joven mitad gallego y mitad catalán cree que "estase a vulnerar a privacidade das comunicacións" y que, en este sentido, "Rajoy está convertindo a España nunha nova Turquía". 

Los otros gallegos, los que llevan unos años en la comunidad catalana, incluso restan importancia a la situación. Como Santiago Díeguez, que ve el proceso dentro del "campo simbólico" y reniega del "tinte apocalíptico" que , asegura, le dan a veces sus amigos ourensanos, porque resulta "ridículo".