Lunes, 26 de Septiembre de 2016

LAS VACACIONES DE LOS EMIGRANTES

Los emigrantes de vacaciones obligan a reforzar sus servicios a los concellos

La llegada del verano lleva a muchas villas de la provincia a duplicar su población en algunos casos y en los pueblos a pasar de un censo habitual de uno o dos habitantes a "revitalizar" la zona con más de 20 o 30 vecinos. La provincia cuenta con un total de 92 concellos y en ellos hay registrados 2.599 núcleos de población, 1.185 núcleos diseminados y 3.690 entidades singulares o aldeas repartidas por 916 parroquias. De esas 3.690 aldeas, casi 2.000 tienen ya menos de 12 habitantes, y aún dentro de este último grupo hay 300 con entre uno y dos habitantes; eso sin contar las 276 que figuran como vacías.

Muchos de estos núcleos de población reviven o se revitalizan con el verano. Es el caso de localidades como Avión, que salta desde sus 1.962 habitantes en invierno a alcanzar los 5.000 durante la temporada estival, con el aterrizaje de los que regresan de la emigración en México, Venezuela o Estados Unidos durante la temporada estival. Este notable incremento de la población obliga a "reforzar servicios como el de recogida de basuras, donde había un contenedor se ponen dos durante estos meses y se incrementan los recorridos y frecuencia de recogida", explica Antonio Montero, regidor de la localidad, quien matiza que "ya tenemos todo planificado".

En cuanto al consumo de agua, reconoce que hace años "sí hubo algún problema puntual que nos obligó a algún corte para rellenar el tanque", pero en los últimos ejercicios no se ha producido esta circunstancia. Otro de los servicios reforzados "son el de brigadas o personal de piscina".

Otro pueblo que experimenta un salto exponencial en estas fechas es Beariz, que con 1.016 habitantes supera los 2.000 en el estío. Manuel Prado, alcalde de la localidad, explica que "este aumento puntual de población obliga a reforzar servicios como el de limpieza y también en la organización de actividades culturales".

Monterrei, multiplica por dos sus habitantes (2.800 en invierno) en estos meses de verano. Entre los principales problemas que conlleva esta afluencia de gente a la villa se encuentra "el del suministro de agua potable, hasta el punto que todos los años hacemos un llamamiento a la población para que hagan un consumo responsable", señala su alcalde, José Luis Suárez.

"Hay pueblos que reviven, porque habitualmente no tienen casi habitantes", señala Aquilino Valencia, alcalde de Calvos.

También las grandes villas ven cómo sus calles, tranquilas y espaciosas el resto del año, se llenan de gente. Es el caso de Celanova, que pasa de sus 5.536 habitantes habituales en invierno a superar los 10.000. Junto a los problemas compartidos con otras localidades en cuanto a la necesidad de refuerzo de determinados servicios, en este caso se presenta el problema del tráfico. En este sentido, según explica el regidor de la villa, José Luis Ferro, "tratamos de ‘peatonalizar’ el centro del pueblo con actividades culturales" para evitar posibles colapsos. Añade Ferro que "contamos con un amplio aparcamiento de 200 plazas tras el monasterio", además de una "mayor presencia de la Policía Local en las calles para controlar el tráfico". Pero el incremento poblacional tiene también su lado positivo: el gasto en comercio y hostelería.