Viernes, 20 de Octubre de 2017

ESCOLAS ABERTAS

Los embajadores gallegos en la diáspora vuelven a casa

La cultura gallega cruzó el charco hace mucho tiempo, y una parte se quedó allí para siempre. Muestra de ello son los numerosos centros gallegos que se extienden por toda Latinoamérica, y donde suena la muiñeira como lo hace en Chantada. 

Iniciativas como "Escolas Abertas", impulsada por la Secretaría Xeral da Emigración, permite fomentar la unión que existe entre Galicia y el otro lado del Atlántico. El programa invita a decenas de docentes que enseñan alguna rama del folclore gallego en sus países, y quienes tienen la oportunidad de formarse en un centro de Galicia.

Durante la mañana de ayer tuvo lugar la entrega de los diplomas de participación en las jornadas. El subdirector xeral de Emigración e das Comunidades Galegas, Ramón Brigos Fernández, inició el acto con un discurso en el que mostró su orgullo por el buen trabajo realizado en las clases. Además, recalcó la profesionalidad de los participantes, así como el importante trabajo que realizan como "mensaxeiros da nosa terra e do noso patrimonio". 

Acto seguido, cada profesor entregó las acreditaciones a los alumnos de las aulas de baile tradicional, confección de trajes, "gaita", "pandeireta y canto", y percusión. Uno por uno, y con los vítores correspondientes de sus compañeros, fueron pasando los más de sesenta implicados en los cursos. Éstos quisieron a su vez homenajear a sus maestros, a los que les entregaron varias postales de agradecimiento firmadas por el alumnado al completo. 

Desde Chile y Argentina

Maximiliano Misa toca la gaita en un consolidado grupo de la capital chilena. Su familia paterna es gallega, de Vigo y de Ourense, y él se interesó ya de pequeño en conocer su cultura propia. Éste es su segundo año participando en "Escolas Abertas", y afirma llevarse una buena experiencia. Se marcha muy contento con la formación, los profesores, la técnica y los compañeros. Eso sí, reconoce que le gustaría haber conocido a más gente que trabaja en el mundo del folclore. 

Valeria Zas García, Rosario Suárez y Leandro Barba son gallegos de segunda generación. Durante estas semanas han recibido formación en "pandereita y canto", y los tres coinciden en que "estuvo muy bueno, fue muy variado y aprendimos desde ritmos con pandeiro a tocar con la cuchara, lo vimos todo". Recalcan que son dos semanas de formación intensa, pero también de conocer a nueva gente, disfrutar de la experiencia y compartir vivencias con el resto, "unidos todos por esta tierra".

Para finalizar, José Antonio Viñas, director de la asociación Queixumes dos Pinos, encargada de organizar y coordinar los diversos talleres, agradeció el buen ambiente de las dos semanas. "Para min foi unha experiencia excepcional, e só podo dicir gracias", afirmaba Viñas. Además, enfatizó que los gallegos de la diáspora son los que hacen grande proyectos culturales como éste durante los 365 días del año. Instó a los docentes a seguir enseñando y divulgando el folclore gallego en sus lugares de origen, sabiendo que en Galicia ya hay un hueco para todos ellos. 

Como broche de la gala de clausura, participantes y profesores cantaron la conocida Muiñeira de San Amaro, y con el "señor cura señor cura, a doutrina non lla sei..." se despidieron hasta el próximo año, en el que muchos esperan volver a encontrarse.