Sábado, 21 de Octubre de 2017

LA LUNA EN LAS MINAS

Rosa Ribas se sirve de un licántropo para recordar la emigración española

la escritora Rosa Ribas. Foto: El Periódico
la escritora Rosa Ribas. Foto: El Periódico

Coronada ya entre las damas españolas de la novela negra por su comisaria hispanoalemana Cornelia Weber-Tejedor, la escritora Rosa Ribas rinde ahora homenaje al fenómeno de la emigración española en Alemania en su última novela, "La luna en las minas", protagonizada por un licántropo moderno.

"La luna en las minas" (Siruela) se sitúa en el Maestrazgo, en un pequeño pueblo, Vistabella, "el pueblo natal de mi abuelo materno y donde pasaba todos los meses de agosto de vacaciones cuando era pequeña", ha explicado Ribas.

La autora conoce, pues, muy bien la zona y ese paisaje duro, que le parece "terrorífico" y "hostil", era ideal para una historia como la de la novela: "un niño que, según la leyenda, nace maldito y su padre para salvarlo lo entrega a su abuela para que vele por él, y cuando es joven, consciente de la carga que pesa sobre él, tras haber perdido a las únicas personas que lo anclan a su tierra, decide abandonar Vistabella".

Ribas había situado inicialmente la historia en Galicia, donde hay un larga tradición de 'lobisomem'. "No funcionaba, porque era un territorio que no era mío, me resultaba artificial", señala la autora, quien al llevarlo al Maestrazgo crea "una leyenda nueva en un territorio aislado".

El origen de "La luna de las minas", confiesa Ribas, era "contar una historia sobre la emigración, pues en las novelas de Cornelia, sobre todo en la primera, 'Entre dos aguas', se apuntaba mínimamente la historia de los emigrantes españoles explicando el viaje de la madre y los problemas lingüísticos, pero siempre había sido una deuda pendiente".

Sin embargo, Ribas no quería una historia al uso de realismo social y fue así como surgió esta idea de combinar emigración con el licantropismo pues, "a menudo, al emigrante se le suele 'bestializar".

A pesar de que Ribas lleva ya veinte años en Alemania, está casada con un alemán y ha trabajado en la Universidad de Fráncfort, la escritora no se considera una emigrante económica, pero siempre será "extranjera".

La autora cuenta la historia de "Joaquín, alguien que se quiere marchar de su entorno y que al mismo tiempo huye de sí mismo, pero que en Alemania, trabajando en la mina, donde no llega la luna, ve más posibilidades para luchar contra la bestia que lleva dentro".

Sale de un pueblo donde está "estigmatizado y solo, con un ambiente opresivo, un control social y se va a un lugar donde nadie le conoce" y esa huida es una "liberación".

Además, en la mina experimenta una "solidaridad inédita", esa relación entre los mineros tan estrecha que no se da en ninguna otra profesión, porque el trabajo es durísimo.

Ribas, que al meterse en la piel del licántropo ha huido de los estereotipos del cine, cierra la novela con "un punto de esperanza", depositada en una serie de "puntos luminosos" como esos compañeros de la mina o la joven alemana de la que se enamora.

"No quería hablar de la parte del hombre lobo que todos conocemos, yo quería mostrar su parte humana, qué le pasa a ese humano, y eso es precisamente lo que le convierte en el monstruo más interesante, porque es el más cercano en comparación con Drácula, los zombies o la momia", argumenta Ribas.

Considera la escritora barcelonesa que hay muy poca literatura que hable de aquella época de emigración: "Tenemos una desmemoria brutal, y parece que se nos ha olvidado que hemos sido emigrantes cuando tratamos tan mal a los actuales emigrantes que llegan a España, porque nosotros hemos salido siempre y casi nunca por gusto, no lo hacíamos por espíritu aventurero".

Rosa Ribas afea la "mentalidad de nuevos ricos" que a veces exhiben los españoles ante los inmigrantes: "vienen a lo mismo que nosotros, solo que 30 años más tarde, y en definitiva todos venimos de gente que ha venido de otro sitio".

Y la solución a la xenofobia es "más cultura, más educación, que nos haga sacar conclusiones de lo que aprendemos, de lo que recordamos, de lo que leemos, que nos haga más abiertos y más empáticos".

El ejemplo del nazismo, que germinó en un pueblo muy culto, constata que "no es una cuestión de cantidad, sino de calidad, porque cultura no es solo leer o ir a la ópera, no es puro consumo, sino que se trata de entender el mundo".

En la actualidad, Rosa Ribas trabaja en "una novela con un misterio que pasará en la Barcelona actual", pero que todavía no sabe si será una única novela o formará parte de una nueva trilogía.

Además del reto de escribir sobre una ciudad en la que no vive desde hace veinte años, la autora siente "una necesidad mental de viajar a Barcelona, de, al menos, regresar literariamente".

Sobre su serie más popular, la de Weber-Tejedor, Ribas ya tiene clara cómo será la quinta entrega, "en principio, la última", aunque deja en el aire la posibilidad de escribir una sexta para cumplir con la idea de traerla a España.

Aunque la posibilidad de llevar a Cornelia al cine o la televisión se frustró en dos ocasiones, explica Ribas que "con toda seguridad habrá una película" basada en su novela "La detective miope", que ya tiene productora barcelonesa, guionista y directora.

EFE/JOSÉ OLIVA