Viernes, 15 de Diciembre de 2017

ENTREVISTA

“Regresar a España no sería un paso adelante en mi carrera científica"

El Instituto Max Planck acaba de nombrar "group leader" (líder de grupo) al físico ourensano David Nóvoa, que trabaja en la división del investigador Philip Russell. En el organigrama de la entidad de investigación pública, esta figura se localiza inmediatamente debajo de los directores, encargándose de pequeños grupos de trabajo de investigadores para desarrollar los distintos proyectos del departamento. "En el caso de la división en la que yo trabajo, el único 'group leader' titulado que va a haber ahora soy yo", apunta.

¿Qué significa este nombramiento para su carrera?

Me enorgullece mucho porque reconoce estos años de trabajo tanto en Alemania como en España. Además, al haber sido evaluado por los mayores expertos mundiales en Ciencias de la Luz para poder conseguir esta plaza, también  tiene un regusto ya que hay posibilidades de prosperar. Digamos que esto es una etapa en el camino, que han visto potencial en mí para poder, algún día, tener una mayor proyección internacional.

¿A dónde le gustaría llegar?

Ahora mismo soy investigador a tiempo completo. Me gustaría algún día poder transmitir mi conocimiento no solo a mis estudiantes y a la comunidad científica internacional a través de publicaciones especializadas, sino ser un profesor de universidad con la proyección de un investigador de instituciones tan prestigiosas como es el Instituto Max Planck.

Entre sus planes, ¿figura regresar a España?

No a corto plazo, sobre todo a raíz de este nombramiento. En España están mi familia y amigos, pero a nivel profesional, ahora mismo, no sería un paso adelante porque las condiciones tanto laborales como de proyección científica y de recursos que ofrece, por ejemplo, dentro de Alemania el Instituto Max Plack, son prácticamente inmejorables. Es muy complicado regresar a corto plazo. Además, tal y como está la situación con el Gobierno a nivel de presupuestos en ciencia y apoyo a investigadores noveles, esto hace que para la gente que estamos fuera no sea una posibilidad atractiva.

¿En qué líneas de investigación trabaja?

Trabajo en la división de profesor Philip Russell, un científico irlandés que en 2007 vino a Alemania como director de este centro. Es mundialmente famoso por haber inventado en los 90 un tipo especial de fibra óptica que permite, por ejemplo, generar luz de múltiples colores varios millones de veces más intensa que el sol. Este tipo de fuentes tienen aplicaciones en Medicina, Ingeniería Aeroespacial o en Automoción. No obstante, el Instituto Max Planck se dedica a investigación básica. No trabajamos tanto en conocimiento aplicado sino tratamos de ver dónde están los límites de las tecnologías actuales e intentar eliminarlos o, al menor, empujarlos.

 

¿Cómo le acogió Alemania en este tiempo?

Llegué en enero de 2013. Es un país muy acogedor. Su principal barrera es el idioma, pero hay mucho apoyo. En Alemania hay mucho reconocimiento social a la labor investigadora. Es la base de su modelo productivo. La gente de a pie sabe que una buena parte de sus impuestos se dedica a la investigación básica. Desconocen en profundidad lo que hacemos,  pero saben que de una manera o de otra, repercute en su bienestar. 

¿Qué recuerdos guarda de su época en el Campus?

En mi etapa en el grupo de Óptica Física de Humberto Michinel, a parte de los conocimientos científicos, realmente aprendí lo que significa la ciencia desde dentro. Es un grupo reconocido internacionalmente, que me permitió trabajar a nivel mundial conociendo a expertos. Esta oportunidad fue enriquecedora y me abrió los ojos. Vi claro que me gustaría dedicarme a esto, no solo a la investigación, sino a la docencia, a formar a nuevas generaciones de científicos.