Miércoles, 20 de Junio de 2018

ONG NASCO

Ousman Umar: "Quería ser todo menos negro"

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Ousman Umar (Fiaso, Ghana, 1988) es un joven de 30 años que vive en Barcelona, ha estudiado la carrera en Relaciones Públicas y Márketing, está cursando un máster en Cooperación Internacional y dirige la ONG Nasco, fundada por él mismo en 2012 para llevar a su país natal "formación e información" y evitar que nadie más sufra lo que él vivió. Además, el pasado viernes fue presentado como el nuevo coordinador de la ONG Open Arms para África.

El joven explica que soñaba con Europa desde el momento en el que vio un avión cruzar el cielo de su pueblo y le dijeron que lo había construido el hombre blanco: "Teníamos la imagen del blanco como si fuera Dios, perfecto, y Europa, un paraíso". Al llegar, descubrió que lo que había oído del viejo continente no era la realidad, y desde su ONG Nasco se propuso "desmontar la ideología que hay en África sobre Europa", a partir de formar a los jóvenes ghaneses en las herramientas digitales y proporcionarles una fuente de información y una ventana al mundo.

El joven confiesa que, aunque en África "el concepto familia es muy importante", su padre le dejó marcharse a los 9 años porque, tras la muerte de su madre durante el parto, a él lo tendrían que haber matado: "Mi padre era el chamán y me salvó, pero para él era un descanso tenerme lejos".

A los 13 años decidió emprender un camino sin retorno hacia Europa, y salió del país rumbo a Níger, donde empezó la travesía del Sáhara con unos traficantes que lo dejaron a él y 46 emigrantes más en la estacada, en medio del desierto, tras quedarse con su dinero: "Fue una de las etapas más trágicas del viaje". Umar sobrevivió a 19 días de travesía por el desierto, andando, pero fue una de las seis personas -del grupo de 47- que pudieron contarlo: "La mayoría de migrantes morimos en el desierto, no llegamos a la costa. La fosa más grande es el desierto, no el Mediterráneo", subraya.

Tras cuatro años en Libia, consiguió pagar el "billete" de una patera hacia Europa, y llegó a Fuerteventura en 2005: "No os podéis imaginar lo que significa estar dispuesto a sacrificar la vida para luego llegar a un mundo que no tiene nada que ver con lo que soñabas", apunta, con tono agridulce.

Al ser menor le ofrecieron la posibilidad de escoger dónde quería ir. Decidió Barcelona, que conocía, por el equipo de fútbol. Tras unos días durmiendo en la calle, un matrimonio catalán lo adoptó y su apoyo le brindó la oportunidad de estudiar. Compaginó sus estudios con un trabajo en una tienda de bicicletas, donde aplicaba los conocimientos que había adquirido en Ghana, y a partir del cual pudo obtener el permiso de trabajo y regularizar del todo su situación administrativa en España.

El joven ghanés relata que, tras empezar sus estudios, descubrió que "el blanco no es inteligente por ser blanco, sino porque ha estudiado", y a partir de aquí sentó las bases para su ONG, Nasco.