Sábado, 21 de Julio de 2018

¿CÓMO NACIÓ LA TRADICIÓN DE LOS REYES MAYOS?

De "magos" a Melchor, Gaspar y Baltasar: la leyenda de los tres Reyes

La Biblioteca Nacional de España atesora en su colección valiosas piezas, como el Auto de los Reyes Magos o códices medievales y renacentistas, que nos permiten reconstruir cómo se forjó la leyenda de los tres Reyes Magos durante la Edad Media.

En el Evangelio de Mateo, el único texto bíblico que los cita, “se habla solo de unos ‘magos’, no se precisan sus nombres, ni que fuesen reyes ni tan siquiera que fuesen tres”, explica Javier Docampo, director del Departamento de Manuscritos, Incunables y Raros de la BNE.

A lo largo del medievo, se fue configurando la leyenda que conocemos hoy en día: fueron dignificados como ‘reyes’, se estableció que eran tres –por las tres ofrendas que cita el Evangelio (oro, incienso y mirra) y porque se prestaba mejor al simbolismo trinitario-, se les ‘bautizó’ como Melchor, Gaspar y Baltasar y su culto se extendió por toda Europa.

Gracias a los testimonios escritos y artísticos que guarda la BNE podemos acercarnos a la construcción de esta leyenda a lo largo de los siglos. Una de las piezas más excepcionales es el llamado Auto de los Reyes Magos(siglo XII), obra fundamental en la historia de la literatura española por ser el texto teatral más antiguo conservado en lengua castellana. Fue descubierto en el siglo XVIII por un canónigo de la catedral de Toledo, Felipe Fernández Vallejo, en un códice misceláneo y entró en la Biblioteca Nacional junto a otros manuscritos toledanos en 1869.

En la obra aparecen Melchor, Gaspar y Baltasar pero que no son definidos como “reyes” sino como “steleros”, es decir, astrólogos, señala Docampo. A pesar de la inexistencia de acotaciones escénicas, el auto se suele dividir en cinco escenas.

La primera son tres monólogos simétricos en los que los tres magos debaten sobre el hallazgo de una nueva estrella y su posible significado. La segunda escena narra cómo deciden emplear los regalos para averiguar la verdadera naturaleza del infante: si fuera un rey de la tierra, preferirá el oro; si fuera un rey del cielo, querrá la mirra. Pero dejará las dos por el incienso. La tercera los muestra visitando el palacio de Herodes, que promete adorar también al Niño. La cuarta es un monólogo de Herodes que teme el nacimiento del nuevo rey y hace llamar a sus sabios para tratar sobre lo ocurrido. Finalmente, en el debate con esos sabios se interrumpe la obra.