Miércoles, 13 de Diciembre de 2017

OBITUARIO

"O éxito está no traballo, en ser constantes"

"Non sabes quen son? Pero como no conoces a tu jefe?”. Esas fueron las primeras palabras que me dirigió una noche de invierno de los 80, en la agencia de noticias Radial Pres y la revista Galicia Viva, un hombre fuerte, de pelo ensortijado y que, a primera vista, logró impresionarme porque cargaba nada menos que cuatro maletines. Yo, en aquel momento un aprendiz de comercial, acerté a responder: “No, y usted tampoco sabe quien soy yo, y siendo como soy su empleado tal vez debiera”.

Así comenzó una larga y para mí especial y enriquecedora etapa profesional en La Región Internacional, al lado de Pitis, Luis López Salgado, ya siempre “el Jefe” y mi maestro. Recordarle ahora hace inevitable que surjan sentimientos encontrados: de la alegría de rememorar infinitas vivencias a la inmensa tristeza de saber que ya se fue definitivamente. 

Sin duda era el mejor vendedor. Me acuerdo de cómo un día en las oficinas centrales de Madrid me dijo: “Hoy es tu día de suerte, te vas un mes de vacaciones pagadas por Centro Europa con el grupo de folclore Castro Floxo (que actuaban para los emigrantes patrocinados por Caixa Ourense)”. Unas vacaciones trampa, que aunque fueron inolvidables y enriquecederas con la vivencia única de una actuación en la sala Unesco ante más de dos mil personas, fueron el origen de mi profesión y pasión, ya que durante la cena en el restaurante “Los Jardines de Granada”, me lanzó al vacío: “Ya estás preparado. Aquí tienes el billete de avión para dentro de tres semanas, bonos de hotel y una tarea fácil: haz un especial sobre los españoles en París”. No cabía resistencia. Su capacidad de convicción y su optimismo vencieron mi miedo.

Exponía como nadie el fenómeno que significaba la gran idea de Pilis, como llamaba a José Luis Outeiriño: "La Región Internacional es el mejor invento después de la rueda”, aseguraba. Su capacidad de trabajo era agotadora. Aunque se acostara a las cuatro de la madrugada, a las siete estaba en pie. “O éxito estÁ no traballo, en ser  constantes”. Entrañable y, en ocasiones, también cajón desastre, me enseñó que el esfuerzo siempre acaba por dar su fruto. 

Pero además de la pasión por este periódico tenía otra: Manuel Fraga, al que elogiaba en cada ocasión que se le presentaba. Sólo le vi perder los nervios ante las críticas a Fraga, quien, a su vez, rompía el protocolo para saludar a López Salgado. Los miles de kilómetros recorridos con él en su mítica 132 ranchera gris, cargada con periódicos y regalos que se olvidaba de entregar a sus destinatarios, fueron mi mejor universidad.

Pitis, tus centenares de amigos a los que realizaste reportajes y a veces fotos sin tener carrete y con los que te disculpabas con un “ese carajo de Luis Padrón se despistó, no te preocupes que al salir le llamo y ya te publicamos", esos no te olvidarán. Tu imagen, solapada a La Región Internacional, permanecerá para siempre en la memoria de todos los centros españoles.
Gracias Pitis, gracias, siempre mi maestro.