Lunes, 23 de Octubre de 2017

RAMÓN SILVESTRE VEREA GARCÍA, INVENTÓ UNA MÁQUINA MECÁNICA QUE MULTIPLICABA Y DIVIDÍA HASTA QUINCE DÍGITOS

La increible pero cierta historia del gallego que inventó la primera calculadora

Aunque parezca increíble en el área gallega del  antaño Centro Gallego de La Habana, intervenido por el gobierno cubano en 1961, permanecen 36 asociaciones galaicas, la mayoría con más de un siglo de historia.

Sin embargo lo que estremece y complace a este amante de la historia en todas sus manifestaciones es que en la era de la computación estas instituciones no gubernamentales galaico-cubanas aún poseen equipos de impresión construidos hace más de un siglo, y funcionando a la perfección gracias al cuidado de los directivos y al descendiente de españoles  Lázaro Valdés Caballero, quien heredara de su padre el arte mecánico de reparar estos centenarios artefactos llamados en lengua inglesa "Graphotype"y "Addressograph",  máquina construida en 1878 por este hijo de Galicia.

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Con el equipo de la primera figura es perforada manualmente chapillas de aluminio hasta aparecer el número de asociado, fecha de inscripción, nombres, apellidos y dirección. Con el de la segunda imagen sitúan las chapillas ya perforadas y con un golpe de manivela sobre una cinta entintada aparecen los datos ya mencionados en los recibos de los pagos de cuotas sociales y otras informaciones.

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Esta verdadera hazaña me llevó de la mano a pensar en un español nacido en A Estrada, Galicia,  Ramón Silvestre
Verea García, inventor de una máquina mecánica que multiplicaba y dividía hasta quince dígitos automáticamente. Esta famosa calculadora, la primera construida nada más y nada menos que en 1878 se encuentra en la sede central de la IBM, en White Plains, Nueva York y pertenece a la colección particular de Thomas J. Watson, presidente fundador de la IBM, quien muchos, pero muchos años atrás afirmara "que este `artilugio´ formará parte de la prehistoria de la computación"

La llamada "Calculating Machine nº 3" pesa 22 kilogramos y está construida con hierro y acero amarillo igual que los
" Graphotype" y "Addressograph" ya mencionados.

Ramón Silvestre Verea García, nació el 11 de diciembre de 1833 en A Estrada, Galicia, España. Estudió en una
pequeña escuela en su pueblo natal y posteriormente recibió clases de un tío sacerdote que le preparó con vista a estudiar una carrera universitaria en Santiago de Compostela, comenzando en la facultad de Filosofía y Letra. Sus pésimas calificaciones hacen que la deje e ingrese en un seminario, donde permanece muy poco tiempo al no sentirse cómodo en el.

A los veinte años embarca rumbo a Cuba, primer destino en la América. Trabaja como maestro y escribe las novelas `La Cruz de piedra’ y `Una mujer con dos maridos. También ejerce el periodismo. En 1865 con treinta y dos años de edad decide marchar a Nueva York. Claro, no era lo que es hoy con su Gran Manzana, los centros nocturnos y la famosa estatua de La Libertad. Este caballero e inventor hispano-galaico, Verea, vio crecer y definirse esta bella y populosa ciudad norteamericana llamada entonces "espectáculo del progreso". España va en la dirección equivocada "demasiados escritores", decía él, "demasiados abogados, lo que necesita una sociedad que quiere ser independiente son ingenieros e inventores".

Amigos norteamericanos reprochaban que los españoles no tuvieran la capacidad de adaptación necesaria, también que su
época había pasado y no alcanzarían jamás el tren del progreso. Es cuando a este hijo de Galicia, España, decide demostrar que un español puede inventar igual que un norteamericano, un chino o japonés.
Con pasión comienza a trabajar en su proyecto teniendo su primer resultado en 1878 al recibir la medalla de oro en la `Exposición Mundial de Inventos´ celebrada en la provincia cubana de Matanzas. Su avanzada máquina de calcular supuso una enorme contribución al futuro desarrollo de la computación. El 10 de septiembre del propio año con el número 207,918 patentiza su invento y asombrosamente rechaza comercializarlo.
"Sólo me movía el afán de contribuir con algo al avance de la ciencia y un poco de amor propio. Yo soy un periodista y no
un científico y, además, lo que yo pretendía demostrar… ya está demostrado", declaró al periódico `Herald´.

Sobre la base técnica que propuso el compatriota  Verea García otros inventores trabajaron fuerte haciendo llegar nuevas y
perfeccionadas máquinas como la Millionaire de Steiger, de la que se vendieron miles y miles de unidades, todas deudoras
del método y del camino abierto por este ilustre español.

Hombre honrado y pobrísimo fallece en Buenos Aires el 6 de febrero de 1899. El diario `El Eco de Galicia´, editado en esa ciudad, dedicó un sentido artículo en el que se destacaba su honradez y su extrema pobreza.
Murió solo y fue enterrado en un panteón anónimo del cementerio del oeste bonaerense. Su máquina fue superada y mejorada. Hoy duerme su sueño en un tranquilo sótano, olvidada por casi todos. También el nombre de su creador fue cayendo en el olvido y ha quedado reducido a los manuales especializados.
Mi objetivo es que quizás la próxima vez que usemos una calculadora o computadora en el trabajo o veamos cómo lo hacen
nuestros hijos cuando estudian, no podamos evitar recordar a este hispano galaico apasionado y heterodoxo como fue sin
dudas Ramón Silvestre Verea García.

Es obligado dar el lugar que merecen las asociaciones hispanas fundadas en Cuba, a los que nacieron en nuestra querida Madre Patria y a sus descendientes; no solo gallegos sino de todas las regiones de nuestra España afincados en la mayor de las Antillas, que con altruismo y sentido de pertenecía fundaron más de 100 sociedades no gubernamentales en esta bella isla caribeña, que en pleno siglo XXI aún utilizan para el bien societario los `artilugios´ de impresión como los "Graphotype" y "Addressograp"