Miércoles, 15 de Agosto de 2018

CON LA ORDEN DE LA AMISTAD POR PROMOVER LA LENGUA Y CULTURA RUSAS

Sobre la huella española en la cultura rusa

Rafael Guzmán Tirado, catedrático de Filología Eslava de la Universidad de Granada ha sido condecorado por el Gobierno de Rusia con la Orden de la Amistad por promover la lengua y cultura rusas.

Recientemente en los medios de comunicación internacionales se pudo leer el siguiente titular: "La patinadora rusa Alina Zaguítova se lleva el Oro en la final del Grand Prix en Japón". Zaguítova, que es la campeona mundial junior, había ejecutado el programa libre Don Quijote. Posiblemente sea muy difícil encontrar otra cultura que haya dejado más huellas en la rusa que la española.

Cabe destacar especialmente la influencia de la figura de Don Quijote en la literatura rusa; se encuentra en la obra de innumerables escritores, entre ellos, Aleksandr Pushkin, Nikolai Gógol, Iván Turguénev, Fiódor Dostoyevski y Antón Chéjov. El gran poeta nacional, Aleksandr Pushkin, se interesó constantemente por nuestra cultura, estudió español, leyó libros de escritores españoles en la lengua original y en el año 1832 tradujo al ruso un fragmento de "La gitanilla", una de las novelas ejemplares de Miguel de Cervantes.

Escribió, además, varios poemas sobre motivos españoles (Céfiro nocturno, Era un pobre Caballero, Ante una beldad hispana, Aquí estoy, Inesilla) y la obra de teatro El convidado de piedra. Gracias a estas obras, en la literatura de aquel país se formó una imagen romántica de España, un país exótico, enigmático, con una naturaleza, música y cultura maravillosas.

Iván Turguénev interpretó de modo novedoso la figura de Don Quijote en su ensayo filosófico Hamlet y Don Quijote (1860): a Hamlet se le representa como un personaje egoísta y escéptico, concentrado en sí mismo; en su naturaleza predomina el exceso de análisis y posee una fuerza intelectual pero le falta la fuerza de voluntad.

Por el contrario, Don Quijote no se concentra en sus sentimientos ni en sus pensamientos, el objetivo de su vida es la verdad sublime y está preparado para sacrificar su existencia por este noble objetivo; en su naturaleza no hay reflexión, sino entusiasmo, sinceridad y un corazón de oro. Para otro escritor ruso, Antón Chéjov, "la imagen de Don Quijote es polimórfica como un brillante. Es como un arcoíris".

Nuevas interpretaciones de la figura de Don Quijote aparecen en el Simbolismo ruso, en la obra literaria de Fiódor Sologub y Dmitri Merezhkovski. En esta época, la novela de Cervantes fue editada en más de quince ocasiones. Numerosos escritores, publicistas y críticos literarios utilizaron la imagen de Don Quijote, introduciendo en ella las ideas de la época. Por ejemplo, Andréi Platónov, en su novela Chevengur (1929), se inspira también en el personaje cervantino. Posteriormente, en 1939, Mijáil Bulgákov en su drama filosófico Don Quijote muestra una imagen más trágica, que contiene las reflexiones existenciales del escritor ruso sobre la deshumanización del siglo XX.

Otro de los motivos literarios españoles, Carmen, también está presente en la poesía rusa de la llamada Edad de Plata. Por un lado, poetas como Ígor Severyanin, Sasha Chornyy y Vladislav Jodasévich resaltan la naturaleza española del carácter de Carmen; se trata de la unión metafísica inseparable entre "amor-celos-libertad". Pero, por otro lado, Carmen se convierte en símbolo del amor fatal, espontáneo, cósmico; esa misma imagen de una Carmen cósmica, asociada con fenómenos de la naturaleza, aparece en el ciclo poético de Aleksandr Blok, Carmen.

Don Juan es otra imagen universal española presente en la cultura rusa. En el año 2000 se publicó el libro El Don Juan ruso, antología de las versiones literarias rusas de esta leyenda, que incluye obras tan conocidas como El Convidado de piedra de Aleksandr Pushkin, una de sus Pequeñas tragedias, donde interpretó, de una forma novedosa, la imagen arquetípica de Don Juan. Fue el primer escritor que lo presentó como personaje trágico, muy popular en la literatura rusa de la Edad de Plata. Cabe destacar también: Los pasos del Comendador de Aleksandr Blok, el ciclo de versos líricos Don Juan de Marina Tsvetáyeva, el poema Don Juan de Nikolai Gumiliov, etc.

Konstantín Balmont, buen ejemplo de la admiración que sintieron los escritores rusos por la figura de Don Juan, lo describía así: "Una flor que creció en un terreno único, en un país único, llena de belleza y exceso exótico. Don Juan nació bello en un país precioso, en un ambiente repleto de sueños románticos, de luces de arte católico y de repiques de campanas de los monasterios, en una ciudad encantada, llena de bellas muchachas, en un jardín exuberante, tras cuyas murallas se esconde la oscuridad del Purgatorio y del Infierno medievales".

Konstantín Balmont visitó España en tres ocasiones entre 1900 y 1907, viajó por todo el país y le impresionaron ante todo Granada, Toledo, Sevilla y Valencia. Quedó encantado de España y de nuestra lengua. Tradujo al ruso numerosas obras literarias de Calderón de la Barca, Lope de Vega, Tirso de Molina y José Espronceda; publicó diez poemas con motivos españoles. En sus Notas sobre España, escribía: "La lengua española es la más melódica y multicolor de todas las lenguas europeas. Es embelesadora como una serpiente e impetuosamente astuta como una mujer y osada como un caballero, dulce como un violín o una flauta que se convierte de repente en un redoble de tambores. Cuando enamora, sus flechas son sangrientas".

La lista de los motivos españoles presentes en la literatura rusa es muy amplia. Sólo voy a citar uno que me es muy cercano como granadino, la Alhambra. Su huella se percibe no solo en la literatura sino también en la música con la ópera de Nikolai Rimski-Kórsakov El gallo de oro, basada en el cuento en verso con el mismo nombre de Aleksandr Pushkin. Este, a su vez, se había inspirado en la obra del escritor norteamericano Washington Irving, Cuentos de la Alhambra, que fue traducido a innumerables idiomas, incluido el ruso.

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.