Jueves, 21 de Junio de 2018

CIRCULO DEL SILENCIO

La iglesia malagueña recuerda a la emigración y se suma el "Círculo del Silencio"

La Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado, organizada por la Delegación Diocesana de Migraciones, culminará próximo sábado, 14 de enero, a las ocho de la tarde en la parroquia de Santiago de Málaga, una vigilia de oración ecuménica en la que pedirá por el nigeriano que se quitó la vida recientemente en la cárcel de Archidona. 

También este  miércoles  día 10 a las ocho de la tarde, se celebrará como cada segundo miércoles de mes, una concentración en la plaza de la Constitución de Málaga, en solidaridad con los migrantes y refugiados.

La iniciativa, conocida como 'Círculo del silencio' se celebra de forma simultánea en otros puntos de la diócesis así como en diversas ciudades de todo el mundo.

Los Círculos de Silencio están inspirados en la “no violencia” y comienzan en Francia por iniciativa de un sacerdote franciscano francés, Alain J. Richard, para promover la solidaridad con los inmigrantes y que apela a la conciencia de quienes hacen las leyes, de quienes las aplican y de aquellos en cuyo nombre son hechas. «Si no cambiamos nuestras conciencias, no podremos cambiar el mundo. Ésa es la premisa sobre la que gira este encuentro en el que pueden participar creyentes y no creyentes. En él se invita a todos los asistentes a reflexionar u orar durante media hora, en silencio, sobre el drama que están viviendo los emigrantes y refugiados».

El objetivo no es promover acciones concretas, sino, como explica Ramón Muñoz, que cada persona «a raíz de esta reflexión, se sienta interpelada y urgida a actuar en su propio ambiente acogiendo a estas personas, dándole voz, porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos. No podemos caer nosotros mismos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo, como nos recordaba el papa Francisco en la bula de convocación del Jubileo de la Misericordia. Nuestra denuncia y nuestra presión pueden hacer cambiar la política de nuestros gobiernos». Y añade: «con este gesto queremos hacer realidad la recomendación que nos hacía el Papa a las diócesis, de que la celebración de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado no se redujera sólo a un hecho puntual. Por eso ponemos en marcha el “Círculo de Silencio” con vocación de perdurabilidad, hasta que los derechos de estos hermanos nuestros sean respetados».